
Un adolescente, por lo general, necesita espacio para evolucionar y ser autónomo. De alguna manera, su cerebro le invita a rechazar a los padres para que esa lejanía no suponga un duelo excesivo y eso incluye las faltas de muestras de cariño
Las experiencias pasadas, los malentendidos o incluso los problemas de salud mental pueden ser algunas de las causas subyacentes que expliquen por qué hay hijos adultos que odian a sus padres o les desprecian